El
Ayuntamiento de Estepona activó la semana pasada un plan especial
para localizar ancianos que viven solos y que pueden necesitar ayuda
durante el confinamiento tras el estado de alarma. La teniente de
alcalde del área Sociocultural, Begoña Ortiz, ha explicado que se
han localizado un total de 531 ancianos mayores de 75 años que no
estaban inscritos a ningún programa de teleasistencia o ayuda a
domicilio. De ellos, 363 son españoles y 168 extranjeros, por lo que
se ha creado una red con trabajadores municipales de varias
delegaciones municipales para contactar telefónicamente con ellos y
así conocer si necesitan cualquier tipo de ayuda durante el
confinamiento.
En este
sentido, Ortiz ha señalado que las principales demandas se centran
en hacer la compra o en la adquisición de medicamentos, cuyo reparto
se lleva a cabo en colaboración con Cruz Roja. En relación a la
adquisición de medicamentos, la delegación de Bienestar Social está
en coordinación con las trabajadoras sociales y con el centro de
Salud de Estepona para ofrecer la mejor ayuda posible a las personas
que lo necesiten.
La edil ha
insistido en la importancia de hacer saber a los mayores que no se
encuentran solos. Así, la psicóloga del gabinete geriátrico está
llamando y atendiendo a los ancianos de manera telefónica. De esta
manera, se les ayuda a llevar este confinamiento y, sobre todo, se
les dan pautas para llevar mejor tantas horas de soledad sin poder
salir de casa.
Hospitales, clínicas y médicos y enfermeras a lo largo y ancho de
Estados Unidos están sumamente preocupados por la lentitud de la
distribución de materiales de protección contra el Coronavirus.
Abrumados, con poco personal, mal equipados a medida que continúa el
brote, los trabajadores de atención médica en primera línea dicen
que no tienen suficientes suministros médicos para protegerse a sí
mismos y a los pacientes. Se les ha dicho, que ya van en camino, y
que mientras arriban los materiales, pueden reusar las mascarillas o
fabricar o coser las propias o colocarse como cubrebocas el uso de
paliacates o pañuelos.
Increíble de creer, que en la primera potencia mundial se esté
llegando a medidas como si fuera un país tercermundista. Ante esta
situación, el sector salud reconoce que no estaba preparados para
enfrentar la inminente crisis de coronavirus.
El presidente Donald Trump ha dicho que la responsabilidad de los
suministros recae en los gobernadores de cada estado y, estos en su
mayoría dicen que le corresponde al gobierno federal en suministrar
los materiales necesarios en casos de crisis nacional. Trump,
respondió, como es su costumbre, diciendo que su administración no
es una oficina de envíos.
La cadena noticiosa NBC, recientemente realizó una encuesta en todo
el país, y entre los entrevistados, reporta que “…una enfermera
de un hospital en Michigan dice que ella y sus colegas han discutido
traer cloro para hacer sus propias toallitas desinfectantes. Una
enfermera embarazada en Ohio dice que no tiene más remedio que
atender a pacientes críticos sin una máscara N95 especializada. Y
un trabajador de la salud en Georgia ha recurrido a la búsqueda de
ferreterías locales en un esfuerzo por asegurar las máscaras
protectoras”.
Y por todo el país, se escuchan declaraciones similares o peores,
denunciando la falta de acceso a equipos de protección personal,
como máscaras, anteojos, batas, que los trabajadores de la salud se
ponen para protegerse contra la transmisión de gérmenes. También
se habla de una falta de ventiladores para tratar a los pacientes con
COVID-19.
En la zona oeste del país, se reporta que debido a la escasez
nacional de equipos de protección, lleva a los trabajadores del
hospital en Seattle, WA a fabricar sus propias máscaras con los
suministros comprados en tiendas de material de construcción. Igual
ocurre con los trabajadores de la salud en el Área de la Bahía de
San Francisco, que están tomando medidas drásticas con el fin de
prepararse para lo peor, porque la pandemia de COVID-19 va a la alta.
De acuerdo con datos proporcionados por el gobierno federal, el
Departamento de Defensa está donando 5 millones de máscaras
quirúrgicas y 2,000 ventiladores en medio de la pandemia de
coronavirus. El ejército también está utilizando sus laboratorios
para procesar kits de pruebas civiles. Y hace unos días, el
vicepresidente Mike Pence llamó a la industria de la construcción a
donar máscaras faciales y, hasta se ha sugerido que las fabricas en
Michigan, hagan ajustes en su maquinaria, para fabricar los
ventiladores necesarios para el tratamiento de pacientes que lleguen
a una fase crítica.
Según el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) de EE. UU.,
Los centros de atención médica que enfrentan una escasez de
suministros primero deben solicitar a sus departamentos de salud
pública locales o estatales, muchos de los cuales llevan sus propios
suministros de emergencia. Si el estado no tiene suficiente, los
funcionarios estatales pueden solicitar asistencia al HHS. Lo cual
puede tomar días o semanas, mientras las necesidad es inmediata.
Una media de 5.000 puntos de la ciudad al día son desinfectados por los trabajadores de Limasa que están actuando en calles, los 13.500 contenedores, así como barandillas y bancos públicos. Un total de 77 equipos están trabajando a día de hoy en equipos que han ido incrementándose progresivamente en su número desde la semana pasada, pasando de los 52 iniciales a los 77 actuales. Repartidos en tres turnos, 99 operarios trabajan con minihidros, hidrolimpiadoras y baldeadoras en este operativo especial en el que se está usando hipoclorito.
En cuanto a la desinfección de las calles se está actuando preferentemente en zonas hospitalarias y de centros de salud, así como en los entornos de farmacias, mercados y supermercados más frecuentados. Asimismo se está actuando sobre las entradas de residencias de mayores, centros de acogida y centros oficiales, como comisarías. Los espacios hospitalarios se están desinfectados dos veces al día y el resto, entre dos y tres veces a la semana. Igualmente se están desinfectando barandillas y bancos públicos. Por lo que se refiere a la desinfección de contenedores, estas tareas se realizan en toda la ciudad.
Estos trabajos se realizan en turnos de mañana, tarde y noche. Así, por la mañana se despliegan por la ciudad 46 vehículos: 32 minihidros, 5 hidrolimpiadoras y 9 baldeadoras. En el turno de tarde intervienen 22 vehículos: 19 minihidros y 3 baldeadoras. Por lo que se refiere al turno de noche, en él participan 9 baldeadoras.
Hace 26 años fue
asesinado en México el candidato presidencial Luis Donaldo Colosio
Murrieta, quien estaba realizando campaña por parte del Partido
Revolucionario Institucional (PRI). Colosio fue acribillado en la
ciudad de Tijuana, Baja California, según la versión oficial, por
dos disparos del arma que provino de las manos de una persona
identificada como Mario Aborto, quien contaba con 23 años.
El trágico
incidente ocurrió en el barrio Lomas Taurinas, una de las muchas
ciudades perdidas en la ciudad fronteriza al norte de la República
Mexicana, pegada al estado de California de EE. UU. Colosio fue
asesinado poco después que pronunciara un discurso inherente a su
campaña política.
Este
periodista estuvo en el lugar de los hechos, reporteando las
actividades de Colosio para varios medios del estado de California,
incluyendo Nuestra América Magazine que apenas tenía un año de
existencia.
Fue un día muy
intenso, lleno de mucho hermetismo por parte de los encargados de la
seguridad del mismo candidato, de los políticos y gobierno en turno,
olía a un complot, mas que la idea loca de un jovencillo que jalara
el gatillo, para apagar la voz del ser humano que buscaba un cambio
en México.
A lo largo de su
historia, el país azteca ha sido sacudido varias veces por crímenes
políticos, algunos no llegaron a grandes titulares; pero
éste, el de Colosio, dolió a todos. Dolió, porque Colosio en
realidad era considerado el candidato del cambio, tan deseado, tan
esperado, por todos los mexicanos. Su muerte fue un duro golpe a las
aspiraciones de aquellos que habían fincado su futuro en la casi
inminente elección de Colosio a la Presidencia de la República.
Colosio contaba al
morir 44 años y un futuro de lo más promisorio en la vida política
de México. El candidato se había definido a sí mismo como
partidario de la paz. Sus propias palabras así lo atestiguan: «No
creo que a base de balas y tiros se pueda lograr la paz… Paz es
fruto de la justicia» Las ironías de la vida; fue que a
base de balas su vida sucumbió.
Colosio quería el
cambio. Estaba consciente de que en México se hacía fraude
electoral y de que no existía la democracia. De él mismo nació el
proponer las medidas de ajuste necesarias para poner fin a los abusos
y anomalías que otros priistas liberales ya habían detectado y
querido eliminar.
Una de las anomalías
consistía en utilizar los recursos del pueblo para costear las
campañas electorales del PRI, siendo que un hecho de esta naturaleza
implicaba el pagar las costosas recepciones, banquetes, guirnaldas,
arcos triunfales, y el enorme despliegue de fuerzas de protección
para el candidato y muchas veces para sus seguidores y acarreados.
Colosio quiso poner
la muestra de lo que él consideraba correcto en un país
democrático, y le costó muy caro, pagándolo con su propia vida.
“Su muerte cimbró
a México, sacudiendo las conciencias, como ocurre con todos estos
terribles acontecimientos de esa magnitud”, señaló a este
periodista en el 2004 la Cónsul General de México en San Antonio,
Texas, la Embajadora Martha Lara
Aburto, el presunto
asesino, está purgando una condena, pero el pueblo mexicano todavía
está esperando que el autor o autores intelectuales del asesinato,
sean detenidos y condenados a prisión. Para la sociedad mexicana
está muy claro que tuvo que haber intereses creados, ya que por las
declaraciones del mismo asesino -algunos lo consideran solitario- y
del ambiente político que vivía el país en esa época que,
solamente se puede deducir que hubo un actor principal o cerebro del
asesinato, sin descartar actores intelectuales.
La campaña de
Colosio era de carácter netamente popular, él mismo se definía
como un elemento de la generación del cambio. Evidentemente alguien
no estuvo de acuerdo, pero la interrogante sigue en el aire, ¿de
dónde vino el golpe? ¿A quién culpar del abominable crimen?
“Una persona
detenida en la cárcel nunca puede levantar el agravio que se cometió
en contra de la nación mexicana”, me recalcó hace dos décadas la
Embajadora Lara. “Creo que será una herida que llevaremos a través
de la historia”.
El 23 de marzo de
1994, escribí que Colosio, con sinceridad y sin la demagogia
peculiar de los candidatos del PRI se dio a conocer por sus palabras
contra la «arrogancia de las oficinas gubernamentales»; de
haber visto a un «México con hambre y sed de Justicia» y
de que había «que recuperar nuestra iniciativa» y de
que se debería ”responder ante las injusticias»
y de «Queremos unas elecciones limpias». En el lugar
de su muerte, minutos antes del atentado dijo: » Un gobierno
responsable es el que sirve a todos» y de que «queremos un
gobierno que este cerca de la gente”.
Vuelvo a recordar,
lo que escribí
diez años después, que el enemigo del pueblo mexicano no era
el Lic. Colosio. El culpable de la miseria y la situación que vive
México no era Luis Donaldo Colosio. El enemigo es el sistema,
el régimen, no la persona escogida para ser su mensajero y sucesor.
No aquel que abiertamente denunció los males de su país, ni su
campaña para renovar lo podrido. Colosio dijo en su último discurso
que en lugar de hablar de competencia política en su campaña se
debería mejor hablar de la «incompetencia política»
que predominaba en México y que para muchos todavía continúa en
estos tiempos, a pesar de que en México, esta en curso una cuarta
transformación, bajo la administración del Lic. Andrés Manuel
López Obrador, quien dice que en su gobierno ya no hay más de lo
mismo, ya que él y los del pasado, refiriéndose a los gobiernos
anteriores, no son iguales.
Ha pasado ya poco
más de dos décadas del atentado contra una vida humana. Una
vida que por el momento histórico que le tocó vivir, sin lugar a
dudas, logró sembrar la semilla para que México empezara a dar
frutos en materia electoral, en materia partidista, en materia de
atender los problemas desde un punto de vista de mayor
responsabilidad y menos demagogia desde las instituciones mismas del
gobierno.
Pero esos cambios
fueron traicionados por las administraciones priistas y panistas los
cuales tienen una deuda histórica muy grande con el pueblo mexicano
por entregar el patrimonio nacional a intereses extranjeros y a la
oligarquía nacional.
México ahora tiene
la esperanza de salir de esa situación con López Obrador, quien
también fue víctima de las maniobras de los regímenes anteriores.
López Obrador en varias ocasiones intentó llegar a la presidencia,
pero por el fraude electoral, no lo consiguió, hasta que en el 2018,
más de 30 millones de mexicanos lo eligieron Presidente de México.
López Obrador, aun
siendo Presidente de México, cuanta con adversarios, que provienen o
representan las mismas fuerzas políticas, oscuras y abiertas, que
hace 26 años acabaron con Luis Donaldo Colosio. Los asesinos andan
sueltos.
Hace unos días un lector europeo me comentó que envidiaba mucho a
los estadounidenses, ya que en su país, hacía mucha falta un
mandatario como Donald Trump. Muy sabias sus palabras, y lo digo,
porque es bien sabido, que en países que han tenido dictaduras, hay
indicios de progreso muy aplaudibles y reconocidos por organismos
internacionales. Pero esos logros han sido a costa de que la mayoría
de su población quede marginada y sujeta al abandono social.
Muchos de los lectores que leen con apego mis artículos, son en la
mayoría, antimperialistas y por lo tanto muy anti-gringos. Pero a
raíz del comentario del lector mencionado y a nombre del objetivismo
que tanto pregonan los periodistas que trabajan para medios
convencionales y entreguistas a gobiernos neoliberales,
dictatoriales, totalitarios, opté en esta ocasión escribir sobre
los latinos ciudadanos estadounidenses que apoyan al presidente
Trump, aunque estén del lado equivocado de la historia y, que con el
paso del tiempo ésta los juzgará o quizá hasta los condenará.
Las elecciones presidenciales del 2020 están cada vez más cerca y
el voto de las minorías jugará un papel determinante en ellas. Los
dos partidos principales compiten por el voto de afroamericanos y
latinos o hispanos nacidos o naturalizados. Los votantes latinos no
representan un grupo inflexible, por lo cual una parte apoyan a
Trump. Siendo esto una mala noticia para los demócratas, quienes no
han sabido ganarse en su totalidad la simpatía de los votantes
hispanos.
Basta recordar que la ultima reforma migratoria que benefició a unos
tres millones de indocumentados, fue lograda en 1986 con la firma del
presidente republicano Ronald Reagan. Luego el presidente demócrata
Bill Clinton, con su firma logra en 1996 una ley de responsabilidad
migratoria, que hizo más difícil que inmigrantes regularizaran su
situación legal en el país.
Los gobiernos de padre e hijo George Bush, trataron de cambiar la ley
sin conseguirlo. El presidente demócrata Barack Obama, bajo su
gobierno se deportaron mucho más personas que en otras
administraciones. Pero se le acredita la regularización de
indocumentados que los trajeron sus padres al país cuando eran
infantes o jovencitos, a este grupo de personas se les llama los
‘dreamers’ o soñadores.
El presidente Trump, desde su campaña puso por los suelos a los
migrantes, acusando a México de enviar lo peor de su población a
EE. UU., etiquetándolos como violadores, ladrones, criminales; etc.
Levantando con esos adjetivos, pasiones xenofóbicas entre su base
electoral, predominantemente anglosajones o de raza blanca,
republicana, patriotas, incluyendo hispanos mil por ciento leales al
establecimiento de este país, como los hispanos de segunda o tercera
generación, asimilados a la vida de este país y también los
cubanos, venezolanos y nicaragüenses que salieron de sus países por
tener gobiernos socialistas.
Trump ha hecho todo lo que ha podido en destrozar los sueños y
aspiraciones de muchos migrantes, no solamente de Latinoamérica,
sino de países africanos, asiáticos o del medio oriente.
El lema de campaña de Trump de “America First” o de “Make
America Great Again”, se está turnando a una de “Make America
White Again”, abriendo la puerta a personas de países con
población blanca o sajona o aria y cerrando las puertas a los de
piel morena u oscura.
Trump ha detenido a familias enteras en la frontera con México,
encerrando en jaulas a niños, separando familias y ha enviado a las
fuerzas armadas a la frontera para impedir el paso o cruce de miles
de personas buscando asilo en Estados Unidos.
Y aun con esos antecedentes, hay hispanos que adoran a Donald Trump y
a los republicanos. Recuerdo que la dueña de un medio en donde
laboraba, siendo Mexicoamericana, me dijo que ella era netamente
republicana porque le gustaba la forma de vivir de ellos, su manera
de hablar, de actuar, de expresarse y su forma de gobernar.
Hace unos días, un restaurante de comida mexicana en Arizona, cuyos
dueños son inmigrantes, abiertamente dijeron que apoyaban a Trump.
Hasta el punto, que el mandatario respondió que en próxima visita a
ese estado, los visitaría y hasta comería en su restaurante.
Si bien las políticas del presidente Trump, deberían ahuyentar a
los votantes hispanos. Una parte importante de los latinos de verdad
lo apoya, y este apoyo no ha cambiado mucho desde las elecciones
presidenciales de 2016, cuando lo apoyaron cerca del 28% de los
votantes. Es más, el número ha crecido un poco: hoy el 30% se
muestra a favor del presidente.
Puede que esta cifra no sea muy alta, pero es más que suficiente
para Trump, mientras que para el nominado demócrata los va a
necesitar. En otras palabras, su posible triunfo en los comicios en
gran medida depende del apoyo de los estadounidenses de origen
hispano o de lo contrario, lo llevará a un fracaso total en las
elecciones de noviembre próximo.