Soltar a mamá no es dejarla de lado, ni siquiera es necesario poner distancia de por medio o privarla de compartir nuestros logros.
Soltar a mamá es, una vez que somos adultos, traerla con nosotros de este lado, a ellas les cuesta dejar el periodo de la niñez, les asusta que vayamos a equivocarnos o que no hayamos aprendido a cuidarnos, entonces, es momento de demostrar que si podemos, con hechos más que con palabras.
Soltar a mamá es mostrar que crecimos y el que crece comprende, es asumir responsabilidades, sin dejar de ver el bien común, es dejar de pedir permiso y comenzar a cumplir promesas, es cambiar regaños por no causar preocupación, es asumir riesgos sin dejar de bajar la cabeza, para pedir su bendición.
Soltar a Mamá es regresárle la misma dedicación que mostró hacia nosotros, para desvanecer sus miedos, es darle tiempo para aceptar que termino la obligación en ella y llego la convicción en nosotros: «te libero de mi, pero no te dejaré nunca porque te amo», el amor y la gratitud supera por mucho la necesidad y la costumbre.
Soltar a mamá es decir gracias, es incluirla, es ver a la mujer y respetar sus elecciones, es graduarla y darle todos los honores, es compartirle nuestros aciertos que son también los suyos, porque un adulto entiende que estaba improvisando movida por el amor y que la mayor de sus elecciones fue querernos, razón más que suficiente para honrarla toda la vida.
Soltar a mamá es comenzar a disfrutarla y con ello honrar nuestro pasado, evitemos terapias en ese sentido, estamos a tiempo, reinstalemos a nuestras madres en el mismo lugar donde estamos colocados ahora que crecimos, en el de los adultos, en el de los maduros, en el de los seres humanos, no atrás, no adelante, a nuestro lado, pues sin ella, nunca hubiéramos llegado.
El Inconsciente siempre escoge la imagen parecida de uno mismo… Dicho de otra manera, si yo no me respeto, atraeré a una persona que no me respete.
Si yo no soy deseada, buscare a un hombre muy deseado o muy sobreprotegido, para que sus programas se complementen con los míos.
Los mecanismos inconscientes a la hora de elegir a nuestro compañero o compañera tienen mucho poder porque esa atracción viene dada por carencias, deseos u otras características escondidas que conforman nuestra personalidad.
De esta manera no es en vano que nos fijemos en alguien cariñoso si nosotros tenemos, por ejemplo, una necesidad imperiosa de cariño.
Si algo te choca de tu pareja analiza que está diciendo eso de ti, porque los conflictos que tienes con tus parejas, son los conflictos que tienes contigo mismo.
Todo aquello que no aceptas en tu personalidad lo ves en el otro y podrás aprender a través de ella o él, lo que tienes que mejorar en ti.
Muchas personas, tras romper con una relación insatisfactoria, caen en una situación parecida una y otra vez al cabo del tiempo. Esto se debe a que hay un denominador común en estas relaciones, se enamoran de una persona muy similar a su ex pareja y eso lleva a repetir “el mismo patrón”.
Desde la Bioneuroemoción, la Psicosomática Clínica y las Constelaciones Familiares, sabemos que cuando alguien está “reparando” o “reconciliando” este tipo de heridas y carencias emocionales, repetirá el mismo tipo de experiencias que las originó para que puedan hacerse conscientes y liberarse.
Una persona pudiera estar reparando su relación con uno de sus padres. Entonces, el hombre o la mujer pueden atraer como pareja a alguien que simbólicamente represente a ese padre y experimentar la misma problemática que vivió con él..
Como por ejemplo el caso de un niño que pierde a su madre (alcohólica) quien lo maltrataba, y de adulto solo se une a mujeres agresivas que lo maltratan igual que lo hacía su madre.
Hay infinidad de situaciones que se pueden estar reparando con tu relación de pareja.
Otro ejemplo son los dramas transgeneracionales, como aquellos en los que hubo niños involucrados (temas de abortos, hijos muertos, mujeres muertas durante los partos, hijos no reconocidos, etc.), para lo cual una mujer (o un hombre) pudiera tener un programa inconsciente de “No tener hijos” y por tanto atraerá a su vida parejas con problemas de fertilidad o que rechazan tener hijos. De esta manera se complementan.
Nada es al azar y para sanar nuestras relaciones de pareja, debemos sanar la relación con nosotros mismos.
Tal como dijo Carl Jung:
“Hasta que el inconsciente no se haga consciente, el subconsciente dirigirá tú vida y tú le llamarás destino.»
La
última y acertada propuesta del presidente Moreno, que pasa por la
limitación de mandatos para altos cargos, no viene sino a certificar
que el viraje en el gobierno de la Junta está siendo tan atinado
como consistente, tan compacto y rocoso en el fondo como ponderado y
medido en las formas.
Pasar
de las musas al teatro en términos de renovación ética y de
regeneración democrática significa actuar constantemente y predicar
lo justo. Y es exactamente lo que el jefe del ejecutivo andaluz viene
aplicando, sin prisa pero sin pausa, sin alharacas ni aspavientos
pero con paso firme e irreversible. Quizá era la única manera de
encarar el desmontaje de un régimen que tantos disgustos había
traído durante tres larguísimas décadas.
Los cien primeros días de
Juanma han servido, es verdad, para abordar cuestiones delicadas,
como la reordenación de ciertas políticas del ámbito social y
sanitario, o el impulso de auditorías internas. Desde luego no está
resultando fácil, porque la tarea es compleja, vidriosa y titánica:
normalizar situaciones heredadas cargadas de veneno que eran en
algunos casos anómalas y en otros un puro desastre. Pero el rumbo
está marcado y el ritmo no para.
Andalucía hace muchos años
que debería haberse convertido en la California de Europa, por
motivos sobrados y obvios, y es más que probable que en un par de
legislaturas de gobiernos centristas, con estabilidad política,
pudiera conseguirlo: en términos de creación de riqueza, de
transformarse en imán para grandes y apasionantes proyectos
tecnológicos, para inversiones empresariales relevantes y
rupturistas… y, sin duda, trazando un nuevo plan para apuntalar un
turismo fabulosamente segmentado, variado, complementario, que llega
a colmar plenamente las expectativas de las clases medias pero
también de las grandes fortunas del mundo.
El cambio tranquilo de Moreno
está sirviendo para lavar la cara de las unas instituciones gastadas
y heridas cuyos viejos dirigentes, en parte, o salieron rebotados por
los escándalos más variopintos o, peor, fueron empujados a los
tribunales por los más abrasadores casos de corrupción. El estilo
de este líder templado, lejos de pasar por el bulldozer, se asemeja
más a la vieja y eficaz mecánica del ‘pico y pala’, y está
empezando a rendir sus primeros frutos. La sensación es que apenas
serán los primeros de una larga serie de cosechas.
El escenario fue totalmente diferente. Las imágenes del precombate
mostraban un plató más ordenado y no se apreció el lamentable
espectáculo del personal de limpieza abrillantando la lona ni se oyeron
los gritos de los regidores o el ir y venir de quienes daban los últimos
retoques de los preparativos previos al debate.
En la primera
pregunta de los periodistas Ana Pastor y Vicente Vallés, árbitros muy
activos del debate, ya se vislumbraban los cambios que se iban a
producir en las actitudes de los candidatos después del primer
enfrentamiento que protagonizaron veinticuatro horas antes en la
televisión pública. Los más llamativos fueron los de Pablo Casado y
Pablo Iglesias. En los primeros minutos se advirtió a un Pablo Casado
más confiado en sí mismo, más dispuesto a enfrentarse en un cuerpo a
cuerpo con Sánchez y más aleccionado para persuadir al electorado
tradicional del PP que se ha podido refugiar en las siglas de otros
partidos.
Debate en atresmedia
Pablo Iglesias abandonó el aspecto desaliñado del día
anterior y escondió el catecismo constitucionalista para adoptar un aire
místico de bondadosos gestos de apaciguador e incluso en algunos
momentos llegando a reñir a quienes gesticulaban ostensiblemente para
manifestar sus discrepancias dialécticas, como lo hicieron Sánchez y
Rivera. Se atrevió, sin pudor alguno, a pontificar sobre las medidas que
adoptaría para enfrentarse al grave problema de la vivienda para
nuestros jóvenes, sin que ninguno de los contendientes le recordara lo
poco instructivo que ha sido, especialmente para su parroquia, el ya
famoso “casoplón” que conjuntamente con Irene Montero, adquirieron en
uno de las zonas residenciales mas acomodadas de Madrid, custodiada
además por la Guardia Civil sin explicación pública alguna.
Fue
muy llamativa la disparatada agresividad de Rivera que sudoroso y a
veces muy crispado, además de atacar a su por ahora oponente, el
candidato Pedro Sánchez, daba mandobles desordenados a quien al mismo
tiempo ofrecía una y otra vez la posibilidad de coaligarse en un futuro
gobierno nacional. Todo ello con gran satisfacción de Sánchez que así
recibía un oxígeno inesperado.
Albert Rivera erró estrepitosamente
en su estrategia y desperdició la victoria que a los puntos pudo
celebrar en el debate anterior. Confirmó con su anómala actuación que el
liderazgo del centro derecha corresponde al partido popular que no
busca “arrebatar” torpemente votos sino persuadir con argumentos de que
la división del espacio electoral que habitualmente ha detentado el
partido de Casado, solo beneficia a la izquierda tramontana del
candidato Sánchez y a sus socios radicales batasuneros e independistas.
Pero
sin duda, el gran perdedor desde mi óptica personal fue el hiperbólico
Sánchez, que con un gesto tenso y mal encarado se encontró en muchas
ocasiones acorralado por sus tres contrincantes que una y otra vez le
asaeteaban con las contradicciones y falsedades en las que incurrió en
el breve período de su mandato gubernamental, y que le obligaban en
ocasiones a buscar un abrazo cómplice con Pablo Iglesias para parar los
golpes, aunque sin éxito alguno.
Sin embargo, a pesar de que el
grupo Atresmedia le sirvió en bandeja un largo tiempo dedicado a sus
temas preferidos como son el aborto, la eutanasia, la violencia de
género o la corrupción, el debate de estas cuestiones que tanto le
gustan también a la incisiva Ana Pastor, no le salvó de su deprimente
actuación ya que se enrocó en sus cansinos, pobres e impúdicos
argumentos para desacreditar al partido popular con constantes
alusiones a la ultraderecha pero que en nada le sirvieron para salvarse
de las arenas movedizas en las que minuto a minuto se iba hundiendo.
El
problema territorial de Cataluña y sus indecentes acuerdos y
claudicaciones a los independentistas y radicales de izquierda para
mantenerse en el poder así como las promesas de indulto a los hoy
procesados y juzgados por la imputación de graves delitos de rebelión,
sedición o malversación, que no fue capaz de desmentir a requerimiento
de Casado, le inhabilitan para tener la confianza de la mayoría de los
españoles llamados a votar en las urnas el día 28.
La conclusión
final es que en este último y definitivo segundo round el vencedor a los
puntos fue sin duda Pablo Casado, el candidato más joven y con menos
experiencia en estas contiendas electorales, pero que lidera un partido
que con sus errores y aciertos, ha demostrado sobradamente durante este
ya largo período democrático, su capacidad para superar las perniciosas
crisis y dificultades económicas y de desempleo que siempre han
acompañado a los gobiernos socialistas.
En cualquier caso sería
absurdo acogerse a este debate para medir las opciones que cada partido
tiene ante el reto del próximo domingo en cuanto que la ausencia en el
mismo de otras formaciones políticas, no excluye que sean también
determinantes para configurar y sumar los escaños y equilibrios
necesarios entre los partidos que aspiren a formar un Gobierno estable.
Reflexionar y agrupar los votos al Congreso y al Senado en un partido
como el que representa Pablo Casado, es la mejor garantía de que España
volverá a disfrutar de la confianza y estabilidad que en estos aciagos
meses ha puesto en riesgo y en serio peligro el gobierno de Pedro
Sánchez.