Cifras de la secretaría de salud de Boyacá en Colombia hacen evidente que el crecimiento de casos de cáncer en el valle de Sogamoso es alarmante en la última década. Grupos de profesionales de la salud (por ejemplo, médicos en Euskadi) han alertado que incineradoras pueden elevar la mortalidad por cáncer en poblaciones cercanas, basándose en diversos estudios epidemiológicos.
En Colombia la cifra de casos de cáncer es creciente en municipios del valle de Sogamoso o de la provincia de Sugamuxi, no existe control por parte de la autoridad ambiental que es Corpoboyaca y el monitoreo de aire es alterado por las empresas privadas que lo realizan y no cuentan con una auditoría técnica que garantice la transparencia de los datos.
La ausencia de la justicia en los delitos ambientales se ha normalizado sin embargo existen antecedentes de sanciones contra Holcim en Nobsa Colombia. Por ejemplo una acción popular presentada por habitantes de Iza (Boyacá) contra el Ministerio de Minas y Energía, Corpoboyacá, la Gobernación de Boyacá y Holcim S.A., por contaminación ambiental. Nada pasó con este proceso.
El Tribunal Administrativo de Boyacá determinó que Holcim no ha cumplido plenamente con la normativa respecto a emisiones requeridas por la ley ambiental. No obstante a este fallo, la autoridad ambiental Corpoboyaca no sancionó económicamente a la empresa.
En 2017, un encuentro interinstitucional (Gobernación, Corpoboyacá, comunidades) definió términos de referencia para estudios de impacto en salud y ambiente relacionados con Holcim y la incineración/coprocesamiento de residuos. Esta contratación que se anunció en el primer gobierno de Carlos Amaya nunca se realizó y fue un claro incumplimiento a la movilización social de enero de ese año.
La comunidad del valle de Sogamoso con cerca de 200.000 habitantes ha formulado denuncias y quejas concretas contra la planta cementera de Holcim, principalmente relacionadas con impactos ambientales y salud, especialmente vinculados a emisiones, polvo y la práctica de coprocesamiento de residuos toxicos cancerigenos.
Los médicos, toxicólogos y agencias de salud pública han sido muy claros sobre los efectos potencialmente dañinos para la salud de las dioxinas, que son compuestos que pueden formarse como subproducto en procesos de combustión incompleta, como ocurre en incineradores de residuos mal controlados o prácticas similares de quema de residuos tóxicos como lo hacen Holcim y Argos en el Valle de Sogamoso en Colombia, estas prácticas no se pueden hacer con una chimenea sobre una población de 200 mil habitantes.
Las dioxinas pertenecen al grupo de contaminantes orgánicos persistentes (POPs) que se acumulan en grasa corporal y en la cadena alimentaria, y pueden permanecer en el cuerpo durante años.
Las dioxinas (generadas por la quema de residuos de Holcim en Nobsa) están clasificadas como carcinógenos humanos; existen asociaciones entre exposiciones ambientales y varios tipos de cáncer en estudios epidemiológicos.
En análisis científicos se observan asociaciones entre vivir cerca de instalaciones con emisiones de dioxinas y riesgo más alto de cáncer, incluidos cánceres de tejido blando, linfoma no‑Hodgkin y otros tipos.
La población que vive bajo la chimenea de Holcim en el valle de Sogamoso están expuestas a las dioxinas que pueden interferir con hormonas y el sistema endocrino, lo que afecta la reproducción, el desarrollo fetal y la función tiroidea, especialmente en fetos y niños.
Se han reportado efectos adversos en el desarrollo neurológico y físico de niños con niveles elevados de dioxinas en exposiciones ambientales. Según la OMS las dioxinas son “altamente tóxicas” y pueden causar cáncer, daños al sistema inmunitario, problemas hormonales, y efectos reproductivos y del desarrollo.
Existen varios antecedentes contra empresas de cemento por generar epidemias de cáncer en el mundo. En el año 2008 el fiscal general de California demandó a una planta de cemento (TXI International) porque emisiones de polvo con hexavalente de cromo, un químico reconocido como cancerígeno, se escapaban al aire y expusieron a la comunidad sin advertencias.
Organizaciones civiles como GAIA han denunciado que el uso de residuos peligrosos o combustibles alternativos en hornos cementeros puede generar emisiones de contaminantes asociados con cáncer (como dioxinas, furanos, metales pesados).
En Barcelona la plataforma vecinal Airenet presentó una denuncia contra la incineradora Tersa desde 2018 por emisiones que podrían representar “riesgo grave para la salud”, incluyendo contaminantes con potencial carcinógeno (como dioxinas y furanos).
La Audiencia Provincial de Barcelona reabrió la causa y envió a juicio oral el caso, tras haber encontrado “informes indiciarios de un exceso de contaminación” y anomalías en los datos de temperatura de incineración proporcionados por la empresa Tersa.
Greenpeace Argentina ha denunciado que numerosos hospitales incineran residuos patológicos en instalaciones (Tri‑Eco, Soma, Habitat Ecológico) y que esas emisiones contienen dioxinas, afectando la salud y aumentando el riesgo de cáncer en las comunidades aledañas.
En España investigaciones del Instituto de Salud Carlos III y grupos ambientalistas en España concluyen que la población que vive cerca de incineradoras presenta mayores riesgos de cáncer y mortalidad, un argumento que se utiliza en denuncias sociales y presiones políticas.
Colombia importa algunos residuos tóxicos de Europa y Estados Unidos
Los residuos con biomasas son aquellos que provienen de material orgánico de origen vegetal o animal y que contienen carbono que puede ser transformado en energía o compostado. En el contexto del coprocesamiento en cementeras, la “biomasa” se usa como combustible alternativo para hornos.
Aunque Colombia tiene una prohibición general de importación de residuos peligrosos, derivada de la Ley 1252 de 2008 y reforzada por nuevas normas internas que implementan la Convención de Basilea y regulan estrictamente el movimiento transfronterizo de residuos, algunas fuentes dicen que trabajadores de la empresa Holcim manifiestan que algunos de los recursos entran por puerto y son importados de otros países.
Según datos comerciales de importaciones al 2024, Colombia sí importa algunos tipos de materiales vegetales y residuos vegetales bajo códigos arancelarios como “Other vegetable materials, waste, residues, etc.” (que pueden incluir material fibroso o residuos vegetales), por ejemplo desde Estados Unidos y algunos países europeos, con volúmenes registrados de importación (por peso y valor económico) residuos que generan dioxinas una vez son incinerados en la planta de cementos de Holcim en Nobsa.
Escrito por: Daniel Fernando Mejìa Lozano – Corresponsal Senior en París Francia